La historia de nuestro proyecto

El verano de nuestra graduación universitaria, decidimos realizar un documental. Sabíamos que queríamos hacer una película que se basase en personas contando sus historias, aunque no estábamos seguras del tema y el enfoque que la película tendría. Después de reflexionar, decidimos que nos centraríamos en la violencia sexual. Originariamente, éste iba a ser un documental sobre el área de D.C. No obstante, tras reunirnos con nuestra primera entrevistada, su crítica constructiva y comentarios acerca de nuestra meta y visión para el proyecto, comenzamos a desarrollar un plan para expandir el alcance.

La violencia de género y sexual son temas de gran importancia para nosotras, y que nos tocan muy de cerca ya que yo, Amanda, soy una sobreviviente. Mis experiencias han fortalecido mi compromiso con la justicia y la defensa de los derechos humanos. Desde que mi vida fue sacudida por esta violencia, yo, Amanda, una persona que ama hablar, he debido pelear para encontrar mi voz. He luchado para buscar la forma de canalizar mi trauma, dolor y sufrimiento hacia la creación de algo bello y con sentido que pueda ayudarnos, a mí y a otros, a sanar. Este proyecto es único ya que me permite trabajar con una persona asombrosa, una buena amiga, Tanya Horwitz, quien, igual que yo, es una apasionada de la defensa y del empoderamiento de los sobrevivientes, y de cambiar al mundo en el proceso. Tanya me reta a considerar las posibilidades y trabaja para hacer mi sueño realidad.

Cuando comencé a romper mi silencio y a contar mi verdad, a luchar para ser creída y oída, fui silenciada. Estoy personalmente cansada de ser silenciada por individuos, amigos, grupos e instituciones que se supone han de apoyarme, protegerme y ayudarme. Mi experiencia con personas que negaban mi verdad porque les incomodaba han sido mucho peores y mucho más dañinas y traumáticas para mí que mi experiencia con la violencia de género y sexual.

Más tarde, conforme realizaba mi investigación sobre derechos humanos en Chile tuve la oportunidad de interactuar con personas, víctimas-sobrevivientes de la violencia de la época de Pinochet. Gracias a esto comencé a comprender cómo el dar testimonio y hacer que otros sean testigos de tu dolor en un espacio seguro, puede tener un efecto terapéutico, de empoderamiento y de sanación. Gracias a mi investigación, he llegado a comprender la importancia que es para nosotr@s, personas que han experimentado la violencia, tener la oportunidad y el lugar para contar nuestra verdad a otros y ser creídos.

Por tanto, este proyecto no es sólo una forma de sanación para mí misma sino para tod@s los sobrevivientes.

-Amanda, Co-Fundadora y Directora Ejecutiva de The Testimony Project, Washington D.C.

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